sábado, octubre 18, 2008

SNTE

Salvador García Soto
Serpientes y Escaleras
18 de octubre de 2008
El Universal


Elba desafiada; SNTE fracturado


En momentos en que su añejo liderazgo es puesto en duda y sólo parece sostenerla su alianza de conveniencia con Los Pinos, a Elba Esther Gordillo se le multiplican los problemas


Se mostró una ruptura en el grupo compacto de Gordillo, que empezó a gestarse desde finales de 2007 con la renovación de liderazgos del sindicato

En momentos en que su añejo liderazgo es puesto en duda y sólo parece sostenerla su alianza de conveniencia con Los Pinos, a Elba Esther Gordillo se le multiplican los problemas. La maestra no sólo enfrenta el desafío abierto de una disidencia magisterial que crece en su rechazo a la alianza educativa; además, el primer círculo de su grupo político se encuentra fracturado y sus operadores más cercanos se confrontan entre ellos y exhiben así la debilidad de la “jefa de jefas” del SNTE.

El primer círculo elbista se dividió en dos facciones: una encabezada por Fernando González Sánchez, el subsecretario de la SEP y yerno de la maestra; y la otra liderada por el profesor Rafael Ochoa Guzmán, secretario general del SNTE.

El enfrentamiento entre los dos bandos se hizo público y evidente el miércoles pasado en el acto que encabezó la secretaria de Educación, Josefina Vázquez Mota, en el Casino Naval. Los reclamos y exigencias de Rafael Ochoa Guzmán fueron abiertos en contra de lo que llamaron “incumplimientos de la SEP ”. Hábilmente, Josefina, que sabía que el golpe no era para ella, se hizo a un lado y dejó que los dardos del profesor le llegaran directos al subsecretario González Sánchez.

Se mostró así una ruptura en el grupo compacto de Gordillo, que empezó a gestarse desde finales del año pasado con la renovación de liderazgos seccionales del SNTE. Avalado por su suegra, que declaró públicamente en noviembre de 2007 que era tiempo de dar paso a una “renovación generacional” en el sindicato, Fernando González lanzó a fines de aquel año un ambicioso proyecto para tomar el control del SNTE.

La renovación de las secciones sindicales en buena parte del país fue la coyuntura en la que el subsecretario de la SEP lanzó su ofensiva. Apoyado por su esposa Maricruz Montelongo y por la llamada “Doble Y” —Yunes y Yáñez—, Fernando puso en marcha el asalto de las secciones con un grupo de jóvenes maestros, llamado “el grupo de los 80” , que fueron enviados como candidatos a disputarles los comités locales a los líderes tradicionales aglutinados en torno a Rafael Ochoa.

Desde finales de los 90, González reclutó por todo el país a un grupo de jóvenes maestros, la mayoría de origen humilde, a los que seleccionaban con un perfil bien definido: capacidad intelectual, dotes de liderazgo y habilidad política. Seleccionaron a 80 jóvenes profesores y a muchos se les envió a estudiar a universidades del extranjero. Con ese grupo, preparado y llevado por años no sólo en cuestiones académicas sino en tácticas electorales y de capacitación política, Elba pretendía que Fernando tomara el control del SNTE y comenzara así la “renovación generacional”.

Pero surgió un problema: los dirigentes tradicionales del sindicato detectaron la maniobra de la maestra y su yerno e iniciaron una “contracampaña” para evitar que el grupo del yerno se quedara con los seccionales. Comenzó ahí la pugna abierta que haría crisis en el Congreso Nacional del sindicato en abril de este año. Ante el fracaso de sus candidatos en las secciones, González y Maricruz, apoyados de nuevo en las “dos Y”, intentaron el asalto del Comité Ejecutivo Nacional.

Aprovechando la ausencia de Rafael Ochoa, quien tenía a su madre en agonía, el subsecretario convenció a la maestra de que era momento de relevarlo de la Secretaría General. Con Sanjuana Cerda, una incondicional suya, el grupo de González intentó dar un golpe de Estado al dirigente formal del sindicato. Pero de nuevo los viejos lideres el SNTE reaccionaron y se rebelaron. En la reunión del 3 de abril, en un hotel de Santa Fe, la mayoría de los secretarios de los comités seccionales rechazaron el relevo que impulsaban la maestra y su yerno, y dieron su respaldo a la continuidad de Ochoa.

Esa misma fractura en el grupo político de Elba Esther fue la que quedó expuesta el miércoles pasado. El desafío para la maestra es que, a la par de sus divisiones internas, la disidencia magisterial se fortalece con el apoyo de grupos radicales como la APPO , los Atenco y los Francisco Villa; y si a eso se le suma que en el gobierno del presidente Calderón han decidido que “por ninguna razón” darán marcha atrás a la Alianza por la Educación , el panorama para la sempiterna lideresa magisterial se ve muy complicado.

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