jueves, noviembre 10, 2005

Qué les parece esto?

...En el juego de la vida, o del destino, la gente no llega tan lejos como augura su talento, sino como permiten sus limitaciones. Somos tan grandes como nuestros límites, del mismo modo que nuestro cuerpo vive hasta que muere la más débil de sus partes esenciales. Un límite frecuente de los talentos grandes es su conciencia desbocada y altiva, eso que la teología cristiana llamó soberbia y los antiguos resumían diciendo que los dioses ciegan a quienes quieren poder...


Héctor Aguilar Camín.
La Conspiración de la fortuna

no quiero hacer ningún comentario al respecto.

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